Entrenando la Resiliencia

La resiliencia (la capacidad de enfrentarse y superar las adversidades) es una competencia básica para la vida que puede ser aprendida. En los programas para el desarrollo de la resiliencia se enseña pensamiento realista, flexibilidad, optimismo, asertividad, toma de decisiones, relajación, inteligencia emocional y competencias emocionales.

El Programa de Resiliencia PENN (PRP) es un ejemplo que tiene el objetivo de aumentar la capacidad para enfrentarse a los problemas de la vida diaria. Entre los aspectos que toma en consideración están la identificar las fortalezas personales, la búsqueda de sentido y finalidad en la vida, el desarrollo de emociones positivas, etc. El programa consta de 20 sesiones de ochenta minutos cada una. Algunos ejercicios se resumen a continuación como sugerencia para la práctica.

Durante una semana se escriben cada día tres cosas buenas que han sucedido. Pueden ser cosas de poca importancia, como por ejemplo: “Me he sentido bien durante el día”, “No ha pasado nada desagradable que sea de importancia”, “He disfrutado de la comida”, “Ha lucido un sol brillante”, “El chico que me gusta me ha pedido por salir”, “He respondido correctamente en una situación de conflicto”, “He reflexionado antes de responder impulsivamente”, “No me he dejado llevar ante una provocación”, “He hecho bien mi trabajo”, etc. Al lado de cada evento positivo se responden a preguntas como: ¿Por qué ha pasado esto hoy? ¿Por qué es significativo para mí? ¿Qué puedo hacer para que esto o cosas similares se repitan en el futuro?

Las personas pueden tener fortalezas que conviene esforzarse en poner en identificar y poner en práctica. Ejemplos de estas fortalezas, que a veces pueden pasar-nos desapercibidas, son la honestidad, la perseverancia, la imparcialidad, la ecuanimidad, la justicia, la responsabilidad, el respeto, etc. Identificar las fortalezas personales y ponerlas en práctica contribuye a sentirse bien y a impulsarse hacia la acción y hacia el futuro que deseamos.

El modelo ABC consiste en lo siguiente:

> No es la adversidad (A) lo que causa el malestar (C).

> Sino las creencias (B) que tenemos sobre la adversidad (A).

> La adversidad (A) no la podemos cambiar, es y punto. Lo que si está en nuestra mano cambiar, y es donde reside nuestra libertad y nuestra fuerza, es en cambiar la creencia (B), para así transformar, reducir o incluso eliminar el malestar (C). Las cosas son lo que pensamos sobre ellas.

Las emociones no surgen de los acontecimientos externos, sino de la valoración que hacemos de los acontecimientos, de lo que pensamos sobre ellos. En esta valoración tienen un peso fundamental las creencias. Porque nuestra realidad la creamos a partir de lo que creemos que son las cosas. Si creemos que somos muy desgraciados nos sentiremos muy desgraciados. Si creemos que no hay esperanza, que no hay futuro, nos sentiremos desesperanzados. Si creemos que nadie nos va a querer nos sentiremos las personas mas desdichadas y solitarias del universo. Así creamos nuestra realidad a partir de lo que creemos que es. Aprender a modificar las creencias y las valoraciones en sentido positivo es de gran ayuda para sentirse mejor.

¿Es eso engañarse? Un rotundo NO. Eso es adaptarse y progresar, pues las emociones negativas nos bloquean, y las positivas nos impulsan al cambio, y como dijo el Charles Darwin “no sobrevive el organismo mas fuerte, sino el que mejor se adapta al cambio.”

Y no se trata sólo de “sobrevivir” como decía el amigo Darwin, si no de VIVIR. Y vivir en positivo el mayor tiempo que seamos capaces depende en gran parte de nosotros, y la capacidad que tengamos para modificar nuestro pensamiento “en tiempo real” para sentir en positivo “en tiempo real”. Esto es, la “RESILIENCIA EN TIEMPO REAL”.

Aprender “resiliencia en tiempo real” consiste en entrenarse para dar respuestas adecuadas y positivas en el “fragor de la batalla”. Esto es fácil de decir, pero para aplicarlo con éxito se necesita entrenamiento. De todo esto se trata en el Postgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones y en el Postgrado de Educación Emocional.

De momento os dejo una “tarea” para entrenar vuestra “resiliencia en tiempo real”.

Cuando en vuestro día a día necesitéis un “empujón”, sonreíd y deciros a vosotros mismos/as con convicción:

“Soy perfectamente capaz de hacer y superar esto.”

Funciona.

 

Dr. Rafael Bisquerra Alzina

Catedrático de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona.
Director del GROP (Grupo de Investigación de Orientación Psicopedagógica de la UB)
Director del Máster en Educación Emocional de la UB.