EDUCAR PARA LA VIDA

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La educación debe preparar para la vida; o dicho de otra forma: toda educación
tiene como finalidad el desarrollo humano. Cuando hablamos de desarrollo,
también nos referimos a la prevención. En términos médicos, el desarrollo de la
salud tiene como reverso la prevención de la enfermedad. En términos educativos,
el desarrollo humano tiene como reverso la prevención en sentido amplio de los
factores que lo puedan dificultar (violencia, estrés, ansiedad, depresión, consumo
de drogas, comportamientos de riesgo, etc.).
Una educación para la vida, con la perspectiva del desarrollo humano como
telón de fondo, debe responder a las necesidades sociales. Datos sobre los
problemas derivados de baja autoestima, depresión, estrés, violencia, delincuencia,
anorexia, sida, suicidio, consumo de drogas, conducta sexual no protegida, etc.,
pueden encontrarse en el Youth Risk Behavior Surveillance System ( YRBSS)
patrocinado por United States Centers for Disease Control and Prevention (1999);
también Dryfoos (1997), Sells y Blum (1996), Walker y Towsend (1998) y otros,
aportan evidencia de los comportamientos de riesgo. Algunos de estos datos se
citan a continuación. En 2003 se registraron aproximadamente 1.600.000 muertes
violentas en el mundo; el suicidio es la principal causa con más del 50 % (unos
815.000). Le siguen los homicidios con un 31 % (unos 500.000) y los conflictos
bélicos con un 19 % (unos 300.000). En España se cometieron 1234 asesinatos en
2001. Más de un tercio de los adolescentes se han visto implicados en una lucha
física en el último año. La violencia doméstica es la segunda preocupación política,
después del terrorismo. La venta de antidepresivos se ha triplicado en diez años.
La presencia de estrés y estados depresivos va en aumento. El listado se podría
extender muchísimo, pero no queremos presentar un panorama catastrófico; sino
todo lo contrario. Nos limitamos a aportar datos que reflejan una necesidad social
que no queda suficientemente atendida. Si la educación quiere preparar para la
vida, debe atender a los aspectos emocionales de forma prioritaria. Esto implica
la educación emocional.

Rafael Bisquerra Alzina